PALOS DE CIEGO- JACOBO GAVIRA
palos de ciego
Comisariado:
Juan Manuel Bonet
Hasta el 30 de septiembre , 2026
IMAGEN PRIMERA DE JACOBO GAVIRA
Hacía tiempo que no visitaba un estudio tan singular, abarrotado, abigarrado, en ebullición, como el de Jacobo Gavira en la Plaza de Santa Ana, en la acera del Hotel Victoria, y en un espacio donde estuvo la castiza Casa de Guadalajara. De introductor de embajadores, el hoy conquense y siempre buen amigo Chiqui Abril, que como yo ha sido cocinero antes que fraile, y que como yo lleva incontables horas de vuelo por estudios.
Jacobo Gavira, Vázquez de Parga de segundo apellido. Esto es un plus, me lo sitúa bien en el mapa, atándolo al ángulo Noroeste, y más en concreto lucense, de España.
Jacobo Gavira toca muchos palos, incluida la fotografía, el diseño gráfico, la gastronomía, la escritura, el teatro, los toros… Lego como soy en esta última materia o planeta, me llama la atención que su primera individual, en 1995, fuera en Las Ventas, y que sea uno de los fundadores de una para mí hasta ahora desconocida Tertulia Internacional de Juegos y Ritos Táuricos (TIJRT) y de su revista Mi torero, y que en 2014 otro de los participantes en esa aventura, José Campos Cañizares, haya publicado, ¡en Taiwán!, un libro titulado Esencias de la tauromaquia en la pintura de Jacobo Gavira. En estas aventuras ha coincidido con amigos comunes como Evaristo Bellotti, Fernando Carbonell, Antón Lamazares, Mario Martín Crespo, Pedro Romero de Solís, José Suárez-Inclán… Como antecedente familiar, la afición de su padre, el decorador sevillano Manolo Gavira, con estudio junto a la Maestranza.
A mitad de camino entre pintura, y escritura, le interesan enormemente el dibujo, lo gestual, lo caligráfico, lo sígnico, lo automatista. A los dos nos gusta mucho, claro, la obra, tanto pintada, como escrita, de Michaux.
Comparte la idea de Antonio Saura de que el lienzo, o el papel, son un campo de batalla, a atacar por las cuatro esquinas, como si fuera un ring de boxeo.
Le gusta la aparición, en el fragor y el tumulto y el azar de esa batalla, de rostros, ojos, cuerpos femeninos tumbados junto al agua, peces retenidos en la red, piedras, bosques… Horror vacui. Todo como en remolino, como si un vendaval o una marea lo revolviera todo. Las playas gallegas, sobre todo la viguesa de Canido, son uno de sus paisajes, y a ellas ha aludido el pintor cántabro José Aja en 2007, que en el catálogo de la exposición de su amigo Figurados, que tuvo por marco Cruce, habla de “un paisaje submarino del que brotan las burbujas del buzo-pintor”.
En un texto ya antiguo de este buzo-pintor, encuentro esto que parece estar describiendo la producción que he visto en su estudio: “Todo se movía, entre ocres y sienas, destellos de oro viejo y un rosa que latía escondido; rojos calientes, también, rasgados, y un compás que atraía toda la fuerza”. Y así sucesivamente.
Palos de ciego II, se titula la exposición para cuyo catálogo escribo estas líneas. Se celebrará en Espacio Mados, que está en Conde de Xiquena, en el edificio donde viví el final de mi adolescencia. La primera muestra así titulada la celebró en 2021 en Espacio Valverde. Palos de ciego: un título con algo de bergaminesco, pienso. El recordado José Bergamín, el gran titulador de nuestra literatura moderna: El cohete y la estrella, Mangas y capirotes, La claridad desierta, Velado desvelo, La música callada del toreo…
Un título, y un plano del teatro de operaciones, un “Diagrama no-resolutivo a un programa”, ya publicado por Queca Levenfeld, como suplemento a su muy interesante diálogo con el pintor, Jacobo Gavira, Una plaza cualquiera, que apareció el año pasado.
En Espacio Mados, Jacobo Gavira ya estuvo presente en 2023, en nadie nido duda nube pliegue, así, todo en caja baja, una sugerente colectiva, comisariada precisamente por Queca Levenfeld, con Aurora Cid, Karmen Kámara, Javier Pagola y Anto Rbazas, en la que a él le tocó la palabra duda.
Jacobo Gavira se refiere, en un texto (escribe muy bien, muy suyo, como pintor muchísimo más letraherido que la media que es) al titubeo, la indefinición, la duda, el error, como asuntos primordiales. Y en otro sobre Curro Vázquez, en el segundo número de la citada revista Mi torero, habla de su atracción por “los toreros que transmiten fragilidad”, y cómo en ellos “aparece el miedo, la duda, y el cuerpo se expresa para quitárselos de encima”.
En estos momentos en que trabaja en términos mucho menos figurativos que hace unos años, la batalla del cuadro me parece que se la plantea en términos neo-fifties, con Michaux, pero también con André Masson (que en el Madrid de los treinta trató a Bergamín), Pollock, De Kooning, Wols, Saura o Bonifacio (aquel gitano bilbaíno, y medio torero, que gracias a Zóbel acabó conquense) como santos tutelares.
Manolo Quejido, tan michauxiano a veces (por ejemplo: en unas Moscas que pueblan un cuaderno de papel cuadriculado que me regaló hace siglos), con el que Gavira ha coincidido en ese espacio singularísimo que ha sido siempre Cruce, es otro de sus santos tutelares, algo en lo que evidentemente coincide con Chiqui Abril (que editó los Pensamientos del sevillano, con Diego Lara como maquetista) y conmigo. Manolo es quien le aconsejó un día la escritura como actividad recomendable para las pausas entre cuadro y cuadro.
Me interesan el taller, la obra, el personaje. Tras la sesión en la Plaza de Santa Ana, los tres pasamos luego dos o tres horas en otra esquina de la ciudad, en una “très bonne table”, la de Sacha, donde encima estás rodeado de cuadros y dibujos, algunos de ellos auténticas rarities. No quiero ponerme en plan José María Moreno Galván, crítico de arte al que sigo admirando como lo admiraba en la época en que Chiqui y yo pintábamos, pero que a veces estaba demasiado obsesionado por la comida y hablaba demasiado de ella en sus textos. Sin embargo, otra de las actividades del pintor ha sido el diseño gastronómico, y la propia gastronomía, o sea que casi podría estar justificado el ponerse en plan Moreno Galván.
Palos de ciego. Pintura en movimiento perpetuo, horror vacui, gestualidad y arrojo, perdernos en el laberinto del cuadro, y del estudio. Motivos figurativos y soluciones de dubitativo pero sabio action painter. Pintura en expansión. Pintura en su punto. Pasen y vean.













